Autolesiones: lesiones autoinflingidas sin fines suicidas

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Por el Dr. Enrique Chávez-León
Coordinador de Posgrado de la Facultad de Psicología
Universidad Anáhuac México. Secretario de la Región México,
Centroamérica y el Caribe de la Asociación Psiquiátrica
de América Latina (2016- 2018).

Autoolesión puede definirse como un daño auto infligido en la superficie del cuerpo leve o
moderado que la persona se produce de manera intencional y consiste en cortarse, quemarse, golpearse y que no está relacionado, con tatuajes, perforaciones corporales, piercing, etc., ni con intención suicida. Las lesiones más frecuentes son los cortes en la piel.

La autolesión no es un trastorno mental pues es una conducta que forma parte del cuadro de trastornos mentales específicos, como el trastorno de personalidad limítrofe, trastorno autista, retraso mental y trastorno facticio. Sin embargo pueden presentarla (sin ser la regla) adolescentes con depresión, trastorno por consumo de alcohol y/o drogas, estrés postraumático y esquizofrenia.

También puede ocurrir en adolescentes sin ningún diagnóstico, en donde la autolesión es una estrategia de afrontamiento que alivia momentáneamente ansiedad, tristeza, estrés, sentimientos de fracaso o negativos hacia sí mismo, debido a la baja autoestima o a características de personalidad como el perfeccionismo.

La autolesión en niños y adolescentes puede constituir un problema de salud. Por ejemplo en Australia, el 8 % de los menores de veinte años se autolesionan; muchos  de ellos presentan trastornos de ansiedad o depresión, otros desarrollarán un trastorno mental en la edad adulta.

La autolesión es un factor de riesgo de suicidio (la mitad de los adolescentes que mueren por suicidio, tienen el antecedente de autolesionarse).

Reducir el riesgo suicida en grupos de alto riesgo, establecer enfoque específicos para mejorar su salud mental, reducir la disponibilidad o acceso a los medios suicidas, brindar mayor información y apoyo a los deudos o personas afectadas por el suicidio, apoyar a los
medios de comunicación para que utilicen enfoques sensibles acerca del comportamiento suicida, fomentar la investigación, la recolección de información y el monitoreo de la conducta suicida, así como disminuir la autolesión, son los elementos que deben contemplarse en una estrategia nacional para prevenir el suicidio.

En Inglaterra se atienden doscientos mil personas al año por conductas de autolesión, a pesar de que no se cuenta con servicios especializados y que esa cifra representa que tan sólo el 28 % de los varones y el 43 % de las mujeres que se autolesionan reciben atención. A la carencia de estos servicios se suma el rechazo y las actitudes negativas del personal médico a pesar de que se ha establecido que debe realizárseles una evaluación psiquiátrica por su estado emocional.

Utilizando una base de datos que contienen los expedientes electrónicos de los pacientes, se determinó que la incidencia de autolesión, entre los años 2011 y 2014, en niñas y adolescentes fue de 37.4 por 10 mil habitantes y la de niños y adolescentes 12.3 por 10 mil habitantes, con un aumento del 68 % en las adolescentes de 13 a 16 años de edad.

También se observó que este grupo que se autolesionaba moría por causas no naturales, nueve veces más frecuentemente que los que no se autolesionaban, por suicidio o por sobredosis de alcohol y drogas.

Los factores de mayor importancia que explican el por qué los adolescentes se autolesionan son: el estrés excesivo y los medios de comunicación, y el internet.

El estrés excesivo puede ocasionar que las chicas se autolesionen y que los varones consuman alcohol para manejarlo.

Los medios de comunicación y el internet pueden, tanto en forma involuntaria como propositivamente, animar a que los adolescentes se autolesionen, por presentar a es-
ta conducta como una reacción “lógica” ante el estrés.

En adolescentes que han sido hospitalizados por lesiones debidas a consumo de alcohol y/o drogas o a conductas agresivas, el riesgo de suicidio es similar al de los adolescentes que se autolesionan, sobre todo en los varones adolescentes de mayor edad (18 y 19 años).

Esos hallazgos demuestran la importancia que tiene la evaluación psiquiátrica en esta población.

Los profesionales de la medicina y de la salud mental deben diferenciar los comportamientos suicidas de las lesiones auto-inflingidas (autolesión), cuyos objetivos para el adolescente pueden ser librarse de emociones o afectos negativos.

El tratamiento de la autolesión requiere la evaluación diagnóstica completa, incluyendo el potencial suicida, y en los casos indicados el uso de antidepresivos que con base a la evidencia resultan útiles, y de las psicoterapias (como la terapia cognitivo conductual, la psicoterapia interpersonal y la terapia dialéctico conductual).

La terapia dialéctico conductual reduce la conducta autolesiva, la depresión y la ideación suicida, y mejora sustancialmente el funcionamiento del adolescente en forma global.

La terapia dialéctico conductual tienen cuatro módulos: el primero consiste en una hora de psicoterapia individual a la semana. El segundo, en un entrenamiento en habilidades en el que participan dos terapeutas y entre tres y seis adolescentes con sus respectivas familias; el objetivo de este entrenamiento es que las familias adquieran nuevas habilidades y las ensayen para aprender a aplicarlas. El tercer módulo consiste en un coaching telefónico, con terapeutas disponibles las 24 horas del día, para que así el adolescente exprese los sentimientos que experimenta y que habitualmente lo llevan a autolesionarse. El cuarto módulo es para los terapeutas, dado el efecto desgastante de su labor, le llaman consultation team y consiste en una sesión semanal y tiene el propósito de mantener la motivación.

Referencias bibliográficas

  1. Department of Health. Preventing suicide in England: Third progress report of the cross- government outcomes strategy to save lives. 2017.
  2. Mehlum R, Ramberg M, Tormoen AJ, et al. Dialectic behavior therapy compared with enhanced usual care for adolescents with repeated suicidal and self- harming behavior: outcomes over a year follow-up. Am Academy Child Adolesc Psychiatry. 2016; publicado en línea el 27 de enero.
  3. Morgan C, Webb RT, Carr MJ, et al. Incidence, clinical management, and mortality risk following self- harm among children and adolescents: cohort study in primary care. Br Med J. 2017; 359: j4351.
  4. Roadway C, Tham SG, Ibrahim S, et al. Suicide in children and young people in England: a consecutive case series. Lancet Psychiatry. 2016; 359: 751- 759.

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