El insomnio en México

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Por el Dr. Edilberto Peña de León
Especialista en Neurosiquiatría, Director del Instituto
de Neurociencias, Investigación y Desarrollo.

Los problemas para dormir se han asociado con trastornos de sueño, así como con enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad y algunas formas de cáncer

Dormir mal incide en el aumento de peso y en la disminución de las defensas del organismo, además de incrementar el riesgo de desarrollar diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y cáncer, lo que representa una amenaza para la salud pública.

En México, los trastornos del sueño afectan a alrededor de 40 millones de habitantes y de ellos, solo el 5 % busca atención médica. Dentro de este grupo de padecimientos se encuentran: el síndrome de piernas inquietas, las parasomnias (en donde se pueden englobar las pesadillas y el sonambulismo), así como el insomnio, el cual es el rey de todos los trastornos del sueño.

Aunque no existen parámetros estrictos que establezcan cuántas horas se deben dormir para tener un sueño reparador, se sabe que a menor edad, más horas para descansar y a mayor edad, menos tiempo para dormir.

• Tipos de insomnio. El de duración corta, que se presenta unos días o algunas semanas y aparece en respuesta a eventos traumáticos como la pérdida de un ser querido, de un empleo o un divorcio, pero que eventualmente desaparece. Episódico: Se manifiestan episodios relacionados con problemas para dormir, alternados con etapas de buen dormir. Crónico: Cuando se prolonga más allá de 90 días se vuelve crónico y lo más probable es que prevalezca al año de haberse iniciado el problema.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) incluyó en la Base de Datos y Documentación 2016 las entrevistas realizadas sobre actividad física-sedentarismo en niños de 10 a 14 años y en personas de 15 a 69 años de edad, la cual arrojó información sobre la calidad del sueño y determinó que 19 % de la población encuestada presenta problemas para dormir; es decir, uno de cada cinco adultos tiene dificultad para conciliar el sueño, generando consecuencias durante el día y poniéndolo en riesgo de sufrir accidentes laborales y de tráfico, así como para desarrollar enfermedades severas.

• Problema con mayor prevalencia en mujeres. El insomnio afecta más a las mujeres que a los hombres en una relación de 1.5 a 1. Esto se debe a cuestiones hormonales, aspectos relacionados con el embarazo o al climaterio.

Los factores de riesgo se relacionan con tabaquismo, sedentarismo, asma, problemas gastrointestinales, dolor crónico; ingesta de medicamentos como antihipertensivos, y depresión o ansiedad, así como obesidad. Se ha reportado que un índice de masa corporal entre 30 y 35, así como una circunferencia de 35 a 50 centímetros de cuello elevan la probabilidad de padecer insomnio.

Asimismo, una mala higiene del dormir contribuye a incrementar los problemas de sueño tales como: usar la cama para realizar actividades como ver televisión, usar dispositivos móviles; tener una comida abundante en la noche, ingerir sustancias estimulantes como café o té, beber mucha agua o alcohol y esforzarse para conciliar el sueño.

• Investigación merecedora del Nobel. Recientemente se otorgó el Premio Nobel de Medicina a tres investigadores que dedicaron sus estudios a entender la interacción de los ritmos del cuerpo humano y el planeta. Así como la función del reloj biológico que permite la adaptación al medio ambiente del organismo con los eventos cíclicos y periódicos que ocurren cada 24 horas, conocidos como ritmos circadianos. Ciclos que regulan los periodos de sueño vigilia, al igual que la actividad de algunos órganos del cuerpo y la producción de hormonas y neurotransmisores.

El sueño es un fenómeno eminentemente cerebral, el cual es causa de estudio de la Neurosiquiatría, de ahí que las clínicas del sueño estén en el área de la neurología y psiquiatría en centros como el Hospital General de México, en la UNAM y en la UAM Iztapalapa en donde se diagnostica y se atiende.

• Tratamiento multicomponente. Las indicaciones generales para el tratamiento son ordenar la higiene del sueño, dando recomendaciones al paciente (como ir a dormir solo cuando tenga sueño); apegarse a la hora de descansar y de despertarse; utilizar la cama únicamente para descansar; no realizar actividad vigorosa en la noche; crear un ambiente relajado.

Esforzarse a dormir es un error, seguir la regla denominada de los 20 minutos resulta infructuosa en muchas ocasiones. Contar el tiempo, dando vueltas en la cama no resolverá el problema, lo recomendable es levantarse y, cuando ya se tenga sueño, intentar dormir.

El siguiente escalón del tratamiento es la terapia cognitivo conductual, en la cual se abordan las creencias falsas sobre el sueño, con el fin de enseñarle al paciente las reglas de la higiene del sueño. Si se van a tomar siestas, ésta no debe durar más de 30 minutos, asimismo se recomienda eliminar los estímulos que impidan descansar.

La tercera etapa es el uso de medicamentos, los cuales han sido aprobados por la Agencia de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento del insomnio, entre ellos se encuentran los agonistas del receptor de las benzodiacepinas, que apaga las neuronas.

También existen otras benzodiacepinas que se dirigen a ese receptor; ya se encuentran en nuestro país, pero tienen un potencial moderado de tolerancia y dependencia. De igual manera se emplean medicamentos como los antidepresivos o los receptores de la melatonina.

En el espectro de los medicamentos empleados en los casos de insomnio están los antihistamínicos, pero no se puede usar en insomnio persistente y puede tener algunos efectos adversos que hay que considerar.

Actualmente se cuenta con alternativas terapéuticas como los hipnóticos no benzodiacepínicos, como el Zolpidem, recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPD), el cual ya está disponible en México.

Referencias bibliográficas

  1. Zisapel, N New perspectivas on the role of melatonin in humansleep, circadian rthyths and their regulation. Departament of Neurobiology, Faculty of Life Sciences, Tel-Aviv University and Neurim Pharmaceuticals, Tel-Aviv Israel.
  2. Organización Panamericana de la Salud. Guía de diagnóstico y manejo.
  3. Asociación Americana de Psiquiatría. Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. American Psychiatric Publishing. Estados Unidos.
  4. 100 consejos para que los adolescentes duerman bien. Autor: Javier Albares, Francisco Segarra Editorial: Lectio. Comprender el insomnio. Carlos Martínez, Victoria de la Fuente. Editorial: AMAT
  5. Cómo dormir mejor. Todos los secretos para dormir plácidamente y levantarse renovado Autor: Chris Idizikowski. Editorial: Albatros.

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