Hígado Graso, Problema de Salud Pública

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Datos de las Guías de la Organización Mundial de Gastroenterología, señalan que en las últimas dos décadas ha ido quedando cada vez más claro que la enfermedad del hígado graso no alcohólico (HGNA) y la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) son actualmente las causas más frecuentes de enfermedad hepática en los países de occidente.

El hígado graso es un padecimiento en aumento, considerado entre la primera y segunda causa de enfermedad crónica hepática. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Hepatología (AMH), el hígado graso es la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en los hepatocitos (células hepáticas). Esto puede llevar a inflamación del hígado, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar con daño hepático crónico o cirrosis, muy similar a la que se produce en las personas que consumen cantidades importantes de alcohol.

En conferencia de prensa la doctora Graciela Castro Narro, Hepatóloga miembro de la Asociación Mexicana de Hepatología (AMH) indicó: “En este momento el hígado graso lo padecen más las personas adultas y no hay una diferencia clara en cuanto a género; desafortunadamente, es cada vez más frecuente en niños. Debemos de trabajar mucho en esto, porque es algo que aunque tiene que ver con factores genéticos, también tienen que ver con estilo de vida”, e indicó que sólo el 7 por ciento de los pacientes con la enfermedad presentan un peso idóneo, esto se debe a la distribución de la grasa, localizada principalmente a nivel abdominal.

Los factores metabólicos que pueden producir enfermedad hepática grasa no alcohólica son: el síndrome metabólico, obesidad, diabetes tipo 2 y dislipidemias.

Considerando que la obesidad y la diabetes en particular se han convertido en emergencias epidemiológicas en el país, instancias como la Asociación Mexicana de Gastroenterología (AMG) y la AMH suman esfuerzos para promover la detección, prevención y tratamiento del hígado graso.

En su participación, el doctor Jorge Luis Poo, miembro de la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado, señalo que hasta el 75 por ciento de los niños menores de 14 años que padecen obesidad tienen altas probabilidades de padecer hígado graso. Tomando en consideración que la obesidad es el principal factor de riesgo para la enfermedad, es necesario promover estilos de vida saludables entre los niños y asegurar que mantengan su peso ideal.

Debido a que el hígado graso puede alcanzar el nivel de epidemia con gran velocidad si no se toma acción, la AMG en conjunto con la AMH compartirán en el XIII Congreso Nacional de Hepatología, el 1er. Consenso de Enfermedad Hepática No Alcohólica, con cifras y estadísticas nacionales de este padecimiento para dar a conocer la situación actual del país.

El hígado es un órgano que suele no presentar síntomas hasta que el padecimiento está muy avanzado y con complicaciones, agregó la doctora Laura Ladrón de Guevara, Jefa de División de Cirugía IV, del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”. El diagnóstico y tratamiento temprano hacen la gran diferencia de sal-var la vida del paciente. Se puede sospechar de un problema hepático si la persona presenta cansancio, sobrepeso, diabetes, dislipidemias y elevación de triglicéridos; algunos enfermos se quejan de dolor leve a moderado en el hipocondrio derecho. Ante estos factoreses recomendable realizar ultrasonido abdominal, así como pruebas de funcionamiento hepático. Aunque la biopsia hepática es el único procedimiento que certifica si se trata de esteatosis simple o esteatohepatitis.

En lo que respecta al tratamiento, fundamentalmente se basa en la normalización del peso y aumentarla actividad física, incluso como medida preventiva. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida.

En etapas avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), los agentes sensibilizadores de la insulina, antioxidantes (vitamina E) o medicamentos para la disminución de grasa en el hígado son útiles; además varias investigaciones están en curso para validar nuevos fármacos (en fase 3).

Es relevante señalar que en nuestro país los estados con mayor prevalencia son: Yucatán, Quintana Roo, Veracruz, Chiapas y Puebla entre otros.

Referencias bibliográficas

  1. Cai J, Zhang XJ, Li H. Progress and challenges in the prevention and control of nonalcoholic fatty liver disease. Med Res Rev. 2018 May 30.
  2. Dumitrascu DL, Neuman MG. Non-alcoholic fatty liver disease: an update on diagnosis. Clujul Med. 2018;91(2):147-150.
  3. http://www.hepatologia.org.mx/higadograso.html

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