Infección del tracto urinario recurrente o crónica

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Por el Dr. Marcelino Jarquín Vásquez
Nefrólogo e Internista. Miembro del Instituto

Mexicano de Investigaciones Nefrológicas. Adscrito
a los Servicios de Nefrología de la Secretaría
de Salud de la CDMX.

Ante esta situación, el examen de orina suele ser útil para discriminar entre litos, procesos tumorales y en ocasiones hasta alteraciones en la esfera psíquica que manifiestan la búsqueda de atención.

Las infecciones del tracto urinario son una condición clínica derivada de la invasión y colonización de bacterias en vías urinarias bajas, y se define como recurrente o crónica por la frecuencia con que se presenta (a partir de dos o más episodios durante seis meses o más de tres en un intervalo de un año); por lo general tienen un buen pronóstico una vez encauzado el tratamiento. Son más frecuentes en mujeres, incluso con un aparato urinario normal es común que se presenten en 27 % de población joven y sana.

Algunos factores de riesgo que inciden son de tipo conductual, como los malos hábitos de higiene, el uso de espermicidas como método anticonceptivo y tener múltiples compañeros sexuales. También puede ser por factor genético, alteraciones o variantes anatómicas (periné muy reducido), así como pasar por etapa de menopausia (disminuye la secreción de estrógenos y hay pérdida del pH normal vaginal, haciendo más frecuente la colonización bacteriana).

Las enfermedades sistémicas que comprometen el sistema inmunológico pueden ser una condición que favorece las infecciones urinarias, pero esto es inusual en las de tipo recurrente, es decir, no es un motivo per se en personas con diabetes, VIH o trasplante renal.

Los síntomas más frecuentes son los episodios de cistitis aguda, que se manifiestan con ardor al orinar; así como poliaquiuria (deseos de miccionar con mayor frecuencia, o urgencia miccional); dificultad paraorinar, y a veces hay piel o nefritis recurrente que es una presentación más severa, con ataque al estado general; dolor en fosa renal, fiebre mayor de 38 ºC, a veces taquicardia y taquipnea o deshidratación; condición menos común que puede llegar a ocurrir y se desarrolla cuando las bacterias urinarias ascienden e infectan el riñón.

El diagnóstico es clínico, primero debemos identificar si se trata de una infección urinaria con la sintomatología, y si es recurrente; la frecuencia de las infecciones son la base, si tenemos dos o más episodios durante seis meses o más de tres en un intervalo de un año. Sin embargo si es sólo un episodio muy severo, no se puede considerar crónico.

Si ya identificamos que son infecciones urinarias de repetición hay que corroborar con examen de orina que se trate de esa condición, porque también puede haber piedras en los riñones que provoquen ardor, o puede tratarse de cáncer e incluso a veces hay personas con trastornos psiquiátricos y es su forma de buscar atención. Cuando además de los datos de infección en vías urinarias bajas, se presenta prurito o flujo vaginal, se debe pensar en otras alternativas diagnósticas. Así que debemos ordenar los exámenes de gabinete y corroborar que haya infección con urocultivo para determinar qué tipo de bacteria es la causante y de esa manera tratarla con el antibiótico específico. Como parte del abordaje, la recomendación es hacer un ultrasonido renal y un ultrasonido vesical que valore el vaciamiento vesical. Con esos dos exámenes sencillos podemos hacer una valoración de casi todos los problemas que podrían generar este cuadro y tener un esquema completo.

Aunque cabe mencionar que en muchos de los casos, estos estudios resultan normales y en el urocultivo no en-contramos bacteria resistente, lo que nos habla de que es un problema más trivial que no está relacionado con factores anatómicos, ni genéticos, sino una condición local o de hábitos del paciente.

Sin embargo en caso de requerir estudios más extensos y profundos hay que tomar urotomografía con contraste; si sospechamos de litos en el riñón o malformaciones anatómicas, ese es el estudio para confirmar.

El tratamiento de cada episodio cuando ya nos enfrentamos con infección recurrente, debe ser específico para el tipo de bacteria que se trate, como puede ser: Escherichia coli que es la más común; enterobacterias como Proteus mirabillis y Klebsiella spp; Estreptococus sa-prophytus por relaciones sexuales; Proteus mirabillis frecuente en niños varones y Enterococo faecalis por malos hábitos de higiene.

En casos de cistitis podemos usar Levofloxacino 500 mg cada 24 por siete días; si hay pielonefritis aguda el tratamiento hay que extenderlo a 14 días. Otra opción de tratamiento es con Fosfomicina para la cistitis aguda, son sobres de tres gramos que se disuelven en agua y es dosis única.

En caso de que se haya hecho una valoración exhaustiva y no se encuentra la causa de las infecciones urinarias recurrentes, que no es raro que ocurra, hay que pensar que se trata de una predisposición biológica del individuo y se puede dar profilaxis, mediante un esquema de antibióticos que se pueden usar diario, o cuando se asocie la infección con las relaciones sexuales (se da profilaxis con Trimetoprim con Sulfametozaxol tabletas de 80/160 miligramos una diario durante seis meses; o Nitrafurantoina, cápsulas de 100 miligramos, una cápsula al día). Incluso se puede usar antes de la relación como factor de prevención.

La persistencia en estos cuadros es común, por lo general resolvemos un evento y pasa un periodo largo en que el paciente no presenta síntomas, pero de pronto regresa con el cuadro, por lo que puede tratarse de un germen distinto, por lo que debe analizarse el esquema de antibióticos y la resistencia; en caso de recaídas posteriores al tratamiento pero con manifestaciones en lapsos cortos, debemos pensar que se trata del mismo microorganismo por lo que se sugiere mantener el esquema de gabinete para analizar cada caso.

El pronóstico en la mayoría de los casos es satisfactorio con el tratamiento ya sea inmediato a la sintomatología, preventivo o profiláctico; no conduce a un problema grave de salud, ni conlleva a una falla renal crónica, pero sí es importante que se mantenga la valoración constante en caso de recaída.

Referencias bibliográficas:

  1. Scholes D, Hooton TM, Roberts PL, et al. Risk factors for recurrent urinary tract infection in young women. J Infect Dis 2000; 182:1177.
  2. Hooton TM. Clinical practice. Uncomplicated urinary tract infection. N Engl J Med 2012; 366:1028.
  3. Albert X, Huertas I, Pereiró II, et al. Antibiotics for preventing recurrent urinary tract infection in non-pregnant women. Cochrane Database Syst Rev 2004; :CD001209.

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