Progresos de la enseñanza en odontología, siglo XX

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POR ELC.D. C.M.F. JOEL OMAR REYES VELÁZQUEZ

Hacia 1900, la profesión de dentista estaba muy bien establecida y era respetada tanto en Europa como en los Estados Unidos. Los sistemas básicos de la enseñanza y práctica funcionaban sin problemas, y las organizaciones odontológicas florecían en todas partes. Durante el siglo XX ocurrían cambios en todas estas áreas, el equipo dental experimentará transformaciones maravillosas, se darán pasos realmente revolucionarios en los campos de la odontología preventiva, salud pública dental y odontología protésica. En este artículo y uno más analizaremos como avanzó a nivel mundial la enseñanza odontológica hasta nuestros días. Antes de 1925, existían escuelas de odontología en América de varios niveles de calidad, también existían una multitud de facultades asociadas a las universidades como Harvard, Michigan y Buffalo. Algunas instituciones eran excelentes, ofreciendo una preparación adecuada para la vida profesional: las que funcionaban estrictamente con fines lucrativos eran, sin embargo, deplorables. Los niveles exigidos para la admisión en todas las instituciones eran muy bajos. A pesar de que las facultades asociadas a universidades eran minoría, tenían el prestigio suficiente para llevar la iniciativa y aumentar el prestigio de la educación odontológica. En 1908 estas instituciones organizaron la Dental Faculties Association of American Universities, que luchó por establecer dos años de enseñanza media y cuatro de facultad de odontología para obtener un diploma acreditado, contra la dura oposición de los propietarios de escuelas privadas.

Todas las profesiones en el mundo han pasado desde la práctica rudimentaria y los conocimientos empíricos. Con el devenir de los años, van apareciendo en la historia ciertos individuos que se preocupan por conseguirle a tal o cual especialidad un lugar dentro del mundo de la ciencia.  La odontología desde sus inicios comienza, en todas las culturas antiguas, de todos los continentes, como conocimientos para agradar a los dioses, no hay conocimientos teóricos aceptados, solo la cosmogonía y lo que ellos esperan obtener para parecer bellos y agradables. Sin embargo nada de esto es despreciable ya que precisamente son nuestras raíces y debemos aceptarlas. Con el tiempo, y poco a poco, lo rudimentario va cediendo paso a conocimientos bien fundados y establecidos, producto del análisis e investigación, entrelazándose con los trabajos de investigadores médicos que enriquecen los conocimientos que actualmente contiene la profesión odontológica.

En 1910, William Hunter dictó una conferencia en la facultad de medicina de la Universidad McGill en Montreal sobre el papel de la sepsis y antisepsis en medicina. A pesar de ser una conferencia médica para una audiencia de licenciados en medicina, el discurso de Hunter contenía sorprendentemente una mordaz condena de la odontología americana. Dijo que había encontrado coronas y puentes en bocas infectadas y dentaduras completas colocadas sobre raíces conservadas. Condenó “toda” la terapéutica de conductos de la raíz, metiendo a los buenos y malos dentistas, tanto europeos como americanos en un mismo saco. Con una espectacular frase caracterizó las prótesis dentales americanas como “mausoleos de oro sobre una masa de sepsis”, metáfora que fue recogida inmediatamente por los periódicos. Los dentistas americanos respondieron con energía al desafío de Hunter. Edward Cameron Kirk, el respetado editor de Dental Cosmos, afirmó que, como resultado del trabajo de G.V. Black, la odontología americana se había convertido en ejemplar. Además, señaló, algunos dentistas poco escrupulosos son conocidos por haber añadido un inmerecido D.D.S. a sus nombres; se trataría probablemente, dijo, que Hunter había visto el trabajo de esos dentistas, no el de los acreditados profesionales americanos. Sin embargo, el ataque de Hunter continuó escociendo y produciendo un efecto positivo. Hizo que la odontología americana se analizará a sí misma y descartara algunas técnicas terapéuticas, como la obturación incompleta de los conductos de la raíz. Se emprendió una cruzada para perfeccionar las técnicas, dirigida por Charles Rosenow, que llevaba a cabo su investigación en la Mayo Clinic de Rochester, Minnesota, y Frank Billing, que trabajaba en el Rush Medical College de Filadelfia y en el Presbyterian Hospital de Chicago. Estos sostenían lo que fue la consecuencia más positiva del episodio de Hunter: “La prevención de la sepsis bucal en el futuro, con la intención de disminuir la incidencia de las enfermedades sistémicas debe prevalecer en la práctica dental sobre la conservación de los dientes realizada casi completamente por motivos mecánicos o cosméticos como en efecto ha sido el caso del pasado”.

Sin duda que en todos los siglos la odontología ha experimentado avances, de todo tipo, pero a nivel organizacional, es en este siglo XX cuando se dan los más grandes avances.

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