Trastorno facticio o síndrome de Munchausen, tipos y cuadro clínico

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Por el Dr. Enrique Chávez-León
Coordinador de Posgrado de la Facultad de Psicología
Universidad Anáhuac México. Secretario de la Región México,
Centroamérica y el Caribe de la Asociación Psiquiátrica
de América Latina (2016- 2018).

El trastorno facticio recibió el nombre de síndrome de Munchausen; Karl Friedrich Hieronymus, Barón de Munchausen que vivió en el Siglo XVIII y se alistó en el ejército ruso, tomando parte en dos campañas militares contra los turcos, al volver a casa narró historias increíbles, por ejemplo, cabalgar sobre una bala de cañón, viajar a la Luna y salir de un pantano tirándose de su propia coleta. Rudolf Erich Raspe, publicó un libro, sobre él, basándose en sus relatos y crean-do un personaje literario cómico y extraordinario por sus historias falsas.

El paciente con trastorno facticio simula, induce o agrava una enfermedad con el fin de obtener atención médica o psicológica. En otros casos puede ocasionar o producir en sus hijos o personas que dependen de él, lesiones dolorosas, deformantes y que inclusive ponen en peligro la vida.

La motivación que tienen es buscar la atención asumiendo el rol de enfermo.

La Asociación Americana de Psiquiatría (2014) propone dos tipos de trastornos facticios: 1) El trastorno facticio impuesto a sí mismo (imposed on self). 2) El trastorno facticio impuesto a otro (imposed in another).

En el trastorno facticio impuesto a otro, conocido previamente como trastorno facticio por poderes (by proxy) el o la paciente afectado busca atención médica, no para sí mismo, sino para otra persona. Lo más común es que sea uno de sus hijos que todavía no sabe hablar, o bien una persona anciana o con capacidades diferentes. Constituye un delito; en este caso el tratamiento psicológico va dirigido al paciente (perpetrador de un delito) y a la vez debe protegerse y tratar a la víctima.

La persona afectada sufre daño, no sólo por aparentar estar enfermo produciéndose lesiones o infecciones, o al aparentar sufrir un problema como apendicitis, de coagulación o un problema cardiaco, también por los estudios e intervenciones que hacemos los médicos.

Cuadro Clínico. La Asociación Americana de Psiquiatría (2014) describe al trastorno facticio impuesto a sí mismo de la siguiente forma:

– La persona aparenta ante los demás que está enfermo, incapacitado o lesionado a través de falsificar signos o síntomas de una enfermedad física o mental u ocasionándose lesiones o provocándose una enfermedad, sin buscar un beneficio o recompensa externa.

La forma en que describe al trastorno facticio impuesto a otro es parecida:

– La persona a través de falsificar signos o síntomas de una enfermedad física o mental u ocasionando lesiones o provocando una enfermedad, presenta a la víctima como enferma, incapacitada o lesionada, sin buscar un beneficio o recompensa externa.

Las personas afectadas por el trastorno facticio van a mostrar la misma conducta de forma persistente, a hacer esfuerzos para mantenerla oculta mediante el engaño y en el caso del trastorno facticio impuesto a otro, con el abuso o maltrato del menor o de la persona discapacitada o anciana.

Los síntomas “facticios” pueden ser: a) Inventados, dando datos falsos acerca de padecer enfermedades como cáncer, VIH SIDA u otras enfermedades. b) Fingidos, quejándose de algún síntoma (cefalea, dolor, depresión, ansiedad, alucinaciones, convulsiones). c) Inducidos, produciéndose los síntomas, lesionándose, inyectándose o ingiriendo alguna sustancia o medicamento (insulina, anticoagulantes). d) Agravando las manifestaciones de una enfermedad (abriendo o infectando una herida).

Los síntomas, signos y lesiones pueden resultar inexplicables cuando no se asemejan a una enfermedad real; sin embargo en aquellas personas que han tenido contacto con el ambiente médico, incluyendo sus familiares, pueden aparentar la enfermedad de tal forma que la única manera de establecer el diagnóstico es encontrado evidencia de que no es real y está siendo ocasionada por la persona.

Los pacientes muestran una disposición fuera de lo común a realizarse exámenes y estudios, sin embargo son muy discretos respecto a sus síntomas con sus familiares y amigos y con médicos anteriores y tienen una historia médica muy larga, de varias cirugías y de alergias a distintos medicamentos. Presentan informes y expedientes médicos, fotos y documentos persona-les falsos.

Cuando los síntomas facticios son psicológicos, estos tienen características poco comunes y difícilmente corresponden a un trastorno mental, empeoran cuando el paciente sabe que está siendo observado, son inconsistentes con síntomas relatados anteriormente. Por ser personas muy sugestionables, admiten tener síntomas que se preguntan en el interrogatorio y los adicionan posteriormente a su cuadro. No aceptan que familiares o conocidos aporten información respecto a su cuadro clínicos y cuando están hospitalizados conocen la rutina de la sala psiquiátrica aunque nieguen haber estado internados previamente. Muestran reacciones dramáticas y raras a los medicamentos, rompen las reglas del área buscando atención y rara vez reciben alguna visita.

A diferencia de lo que ocurre con pacientes con otros trastornos mentales, buscan ser hospitalizados. Los cuadros que frecuentemente falsifican son de duelo (muerte dramática y violenta de varios familiares) y psicosis. La elección del duelo se debe a que, a diferencia de la depresión, las personas y los médicos se sienten conmovidos por las supuestas pérdidas.

En el caso de los síntomas facticios psicóticos, en algunos casos finalmente los pacientes desarrollan esquizofrenia; desde el punto de vista psicológico los síntomas del trastorno facticio representan un intento de dominar y controlar los síntomas psicóticos tempranos.

Obtener información de familiares y personas cercanas al paciente y pensar en el diagnóstico de trastorno facticio, son dos elementos importantes para confirmarlo.

El paciente con trastorno facticio impuesto en otro o trastorno facticio por poderes (by proxy) aparenta o produce síntomas físicos o psicológicos en otra persona que se encuentra bajo su cuidado; su motivación es asumir el papel de enfermo por contagio (by proxy). Los pacientes son frecuentemente la madre, aunque pueden ser el padre, otro familiar o la niñera; las víctimas pueden ser el esposo, padres ancianos, pacientes hospitalizados, o cualquier persona que se encuentre bajo el cuidado del paciente y que asume el rol de perpetrador de un delito. Las manifestaciones que tienen las víctimas son principalmente de sangrado y convulsiones, seguidos de apnea, diarrea, vómito, fiebre y rash cutáneo.

La actitud del paciente/perpetrador, es de preocupación e interés en el cuidado del niño; se muestra ejemplar en su interacción con el personal médico, consiguiendo su apoyo y simpatía, estableciendo a menudo un trato más allá de lo profesional con médicos y enfermeras. Muestran como usualmente ocurre con los pacientes con trastorno facticio una gran disposición a realizar en el niño o la víctima procedimientos invasivos.

Referencias bibliográficas

  1. Asociación Americana de Psiquiatría. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). 5ª Ed. Arlington, VA: Asociación Americana de Psiquiatría; 2014, pp. 324- 326.
  2. Caselli I, Poloni N, Ceccon F, et al. A systematic review on factitious disorders: psychopathology and diagnostic classification. Neuropsychiatry (London) 2018; 8: 281–292.
  3. Quinn DK, Wang D, Powsner S, Eisendrath SJ. Factitious disorder. En Sadock BJ, Sadock VA, Ruiz P. Kaplan & Sadock’s Comprehensive Textbook of Psychiatry. 10th Ed. Philadelphia: Wolters Kluwer; 2017, pp.1846- 1865.

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