Vapeadores ¿son útiles como tratamiento contra el tabaquismo?

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Por el Dr. Antonio de Jesús de León Cruz

En México, el consumo de tabaco ocasiona más de 60,000 muertes al año. Además, impacta negativamente la economía familiar e implica pérdida de productividad laboral, mortalidad prematura y elevados costos para el sector salud.

Lass enfermedades crónicas no transmisibles causan aproximadamente dos terceras partes de las muertes en el mundo. Los principales factores de riesgo que se asocian causalmente son el consumo de tabaco, una dieta malsana, inactividad física y el abuso del alcohol.

El consumo de tabaco provoca 1 de cada 6 muertes por enfermedades crónicas y es factor de riesgo de seis de las ocho principales causas de mortalidad en el mundo. Por lo anterior, reducir sustancialmente el consumo de tabaco contribuye de manera importante a la disminución de la incidencia de las enfermedades no transmisibles, aportando considerables benecios no sólo para la salud de los mexicanos sino para el desarrollo y crecimiento económico de nuestro país.

Actualmente un dispositivo que de manera coloquial se justifica como una estrategia para abandonar el hábito tabáquico son los vapeadores, cigarrillos electrónicos o e-cigs, los cuales, especialmente entre los adolescentes se han vuelto muy populares gracias a factores como la facilidad con la que se pueden obtener, su atractiva publicidad, la variedad de sabores de los líquidos que se colocan para ser “vapeados” y la creencia de que son más seguros que los cigarrillos tradicionales.

Respecto a este tema la OMS ya ha emitido un informe para exhortar a los países en la necesidad de prohibir el uso de los Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina. En el documento, la OMS muestra su preocupación por el aumento en el uso de estos dispositivos que administran nicotina, una sustancia altamente adictiva, pero sin usar tabaco y que no producen humo sino vapor, un vapor con mucho más que agua.

Toxicidad del vapor. Aun cuando no existe combustión, el vapor de estos aparatos contiene una combinación de sustancias químicas (algunas incluso presentes en los cigarros convencionales), entre las que se encuentran nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal, polietilenglicol, agua y saborizantes artificiales. Según la OMS, dependiendo de la marca, este vapor puede contener sustancias tóxicas y compuestos cancirnógenos (como acrilaldehído, formaldehído, acetona y otros carbonilos) en menor o igual magnitud que en el humo de cigarro. El vapor también transporta partículas muy pequeñas que pueden afectar a la salud, estas partículas son de las mismas magnitudes que el humo de tabaco, pero en menor cantidad. Otras investigaciones han encontrado en el vapor partículas de estaño, plata y níquel, principalmente; así como de hierro, cerio, lantano, bismuto y zinc; esto debido a que los cigarros electrónicos contienen un filamento o resistencia que se calienta hasta vaporizar el líquido. Aunado a esto, existe una preocupación de los especialistas por el uso de saborizantes considerados seguros en los alimentos, pero de los cuales se desconoce su potencial riesgo a la salud al ser inhalados. Tal es el caso de la exposición de los trabajadores que fabrican palomitas de maíz para microondas, los cuales pueden llegar a desarrollar una grave enfermedad pulmonar por inhalar constantemente químicos aromatizantes con diacetilo (como el aromatizante de la mantequilla).

Actualmente México es uno de los países en los que la venta de cigarros electrónicos se encuentra prohibida por el artículo 16 de la Ley General para el Control del Tabaco, en el que se estipula que se prohíbe “Comerciar, vender, distribuir, exhibir, promocionar o producir cualquier objeto que no sea un producto del tabaco, que contenga alguno de los elementos de la marca o cualquier tipo de diseño o señal auditiva que lo identifique con productos del tabaco”. En este mismo sentido, la Cofepris ha emitido comunicados de prensa donde recuerda que los e-cigs “no cuentan con registro sanitario como medicamentos o dispositivos médicos” por lo que el uso supuestamente terapéutico no ha sido comprobado por dicha institución. Lo anterior confirma que la única forma de reducir los riesgos a la salud asociados por fumar, por utilizar productos de tabaco o con nicotina es no consumiéndolos.

Referencias bibliográficas:

  1. Sassano MF, Davis ES, Keating JE, Zorn BT, Kochar TK, Wolfgang MC, Glish GL, Tarran R. Evaluation of e-liquid toxicity using an open-source high-throughput screening assay. PLoS Biol. 2018 Mar 27;16(3):e2003904.
  2. Clapp PW, Jaspers I. Electronic Cigarettes: Their Constituents and Potential Links to Asthma. Curr Allergy Asthma Rep. 2017 Oct 5;17(11):79.
  3. Kaur G, Pinkston R, Mclemore B, Dorsey WC, Batra S. Immunological and toxicological risk assessment of e-cigarettes. Eur Respir Rev. 2018 Feb 28;27(147).

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